El banco especializado en tarjetas de crédito WiZink, propiedad de la gestora estadounidense de fondos de capital riesgo Värde, recibió 599 reclamaciones por usura entre enero y marzo, lo que supone multiplicar casi por cuatro las 159 del mismo periodo del año pasado. La firma provisionó 10 millones por este motivo, lo que equivale al 42% de su resultado neto atribuible de 23,7 millones en el primer trimestre.

WiZink convocó la semana pasada a los inversores de sus 515 millones de euros en bonos a la presentación simultánea de las cuentas del conjunto de 2018 y de las del primer trimestre de este ejercicio. Iñaki Perkins, director general de WiZink desde septiembre de 2014, dejó a inicios de abril la entidad, que sigue buscando un consejero delegado.

La salida a Bolsa de WiZink, proyectada en un principio para este ejercicio, está de momento paralizada, como publicó CincoDías el pasado 26 de marzo. Fuentes financieras añaden que tampoco es probable que Värde decida darle el testigo a otro fondo de capital riesgo en 2019, una opción que ha estado encima del tapete, debido a que las valoraciones no son consideradas las adecuadas.

Las incertidumbres sobre el modelo de negocio pesan ahora sobre la tasación de WiZink. La valoracion preliminar para la OPV, en el entorno de los 2.400 millones, fue rechazada en encuentros informales con inversores institucionales.

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Los números de WiZink se han visto dañados por las provisiones que ha tenido que realizar ante la avalancha de demandas que invocan una legislación española contra la usura. Esta norma, que data de 1908, se resume en que “será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino”.

El tipo que aplica WiZink en los créditos que concede a través de tarjetas en España incluyendo comisiones y gastos roza ahora el 27%. La gran mayoría de las sentencias está siendo resuelta a favor de los clientes, de ahí que en la entidad estén siendo especialmente conservadores en este tema. “La política es apelar las sentencias desfavorables y, al mismo tiempo, provisionar los intereses y las comisiones asociadas a cada reclamación”, explica la entidad en un documento.

En 2018, las provisiones de WiZink por este tema sumaron 17 millones de euros, mientras que solo en el primer trimestre del año la firma decidió apartar 10 millones. En total, el importe que el banco ha reservado por si las reclamaciones tienen un final infeliz para él ascendía a cierre del pasado marzo a 22,8 millones de euros.

En Portugal, donde WiZink genera en torno al 27% de su margen de intereses, el tipo de interés de los créditos a través de tarjetas de crédito está limitado. El Banco de Portugal lo restringe trimestralmente: fue del 16,6% entre enero y marzo de este ejercicio, mientras que el umbral está fijado para entre abril y junio en el 16,1%.

WiZink tiene un plan de recorte de costes con el objetivo de ahorrar 32,7 millones de euros antes de impuestos en 2020. A cierre de 2018, ya había logrado 23,3 millones en torno al 70% del objetivo.

Fuente: Cinco Días