Santander mueve ficha en Reino Unido ante la inestabilidad provocada por un posible Brexit duro. El banco reconoció ayer en un hecho relevante remitido a la CNMV un deterioro de 1.500 millones en el fondo de comercio de su filial británica.

Poco más de un mes antes de que el Reino Unido salga de la Unión Europea sin acuerdo –a no ser que el Parlamento consiga finalmente parar al premier británico Boris Johnson o que este alcance un pacto in extremis con Bruselas para evitar un Brexit duro–, Santander atribuye este deterioro a la incertidumbre económica generada por el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea, así como a la presión competitiva en el país. Avanza un menoscabo en el beneficio del tercer trimestre, sin cuantificar, pero asegura que no tendrá efecto sobre sus ratios de capital CET-1.

La entidad presidida por Ana Botín atribuye también esta provisión a «un entorno regulatorio complejo». En concreto, cita a la normativa ring-fence, que obliga a los bancos a separar el negocio de banca minorista del de banca de inversión. Según explica, esta norma provoca que la sucursal del banco en Londres vea aumentar sus activos en 40.000 millones de euros (de los que 25.000 millones son de un traspaso inicial de activos desde Santander UK). También prevé un aumento de costes, que disminuirán la capacidad de generar beneficios de su filial en el país británico.

«Aunque las reformas que obligan a separar el negocio de banca minorista y el Brexit han afectado a la rentabilidad en el Reino Unido, este mercado sigue siendo clave y estamos invirtiendo significativamente para mejorar nuestra posición competitiva y atender aún mejor a nuestros clientes», afirma la presidenta de Santander, Ana Botín, en un comunicado difundido por la propia entidad.

Paralelamente, Banco Santander ha comunicado también un cambio en el consejo de administración. La comisión de nombramientos ha propuesto la designación de Pamela Walkden como consejera independiente, en sustitución del magnate mexicano Carlos Fernández. Walkden es precisamente una banquera británica con una larga carrera en diferentes instituciones financieras. Ocupó diversas funciones en Standard Chartered Bank, donde trabajó casi 30 años como responsable de riesgos, auditoría interna o tesorería. Ha pasado también por el Panel de Reforma Regulatoria de la Prudential Regulation Authority y del Stakeholder Group de la Autoridad Bancaria Europea. El nombramiento queda pendiente del visto bueno de las autoridades competentes y de la junta de accionistas.

Además, el consejo ha nombrado a Marjolein van Hellemondt-Gerdingh, proveniente de DLL International B.V., Eindhoven (una filial del grupo Rabobank). Sustituirá a Mónica López-Monís, recientemente nombrada responsable global de Asuntos Regulatorios.

El consejo de Banco Santander también dio ayer el visto bueno a la distribución de un dividendo de 0,1 euros por acción en efectivo, que pagará el próximo 1 de noviembre. El último día de negociación de la acción con derecho al cobro de dicho dividendo será el 29 de octubre. Este anuncio está en consonancia con la intención del banco de distribuir la remuneración al accionista en dos pagos y no en cuatro, como venía haciendo hasta ahora. Este dividendo equivale a los que pagó en 2018 en agosto (0,065 euros) y noviembre (0,035 euros). El consejo ha confirmado además su intención de mantener el pay out entre el 40% y el 50% del beneficio atribuido.

Fuente: Cinco Días