La industria es la base del sistema gasista español y la garantía de su sostenibilidad, ya que supone el 62% del consumo nacional total de gas, con una factura que se eleva cada año hasta los 4.700 millones de euros.

Si la industria es importante para el gas, el gas no lo es menos para la industria. Las citadas cifras dan idea del enorme peso que supone el gas en los costes industriales de cientos de empresas españolas en las que, sin duda, el gas determina en gran manera su competitividad final. El gas es estratégico para las industrias gas-intensivas en las que este coste puede llegar a suponer hasta el 60% del total de sus costes energéticos de producción –incluso por encima de la electricidad–, por lo que resulta determinante en su competitividad. Afecta esta desventaja tanto a las empresas que compiten en mercados exteriores, que son la mayoría, ya que hablamos de sectores manufactureros fundamentalmente exportadores, como también a los productores que se quedan en el mercado interior y que aguantan la competencia de importaciones fabricadas en otros países sin esa desventaja.

Desde hace ocho años, la competitividad del gas español ha empeorado progresivamente para todo tipo de consumidores industriales, llegando a alcanzar precios entre un 20% y un 25% más altos que los de sus competidores europeos. Y, en cuanto a costes regulados se refiere, la situación es aún más grave: los peajes están en España un 45% por encima de los de la media europea. Los industriales españoles pagamos aproximadamente el doble de lo que pagan los franceses, el triple que los británicos y, en algunos casos, hasta seis veces lo que abonan por su gas los alemanes. Es, sin duda, una preocupante situación que lastra la competitividad de nuestras empresas frente a sus homólogas europeas en los mercados globales. Pues bien, esta realidad incide directamente en la rentabilidad de sectores como el papelero, siderúrgico, cerámico, cogeneración, químico, vidrio, refino… y otros, cuyas actividades productivas son intensivas en gas.

Los peajes del gas condicionan el coste final de este y, siendo un coste estratégico, suponen realmente un freno al desarrollo industrial del país. Esta desventaja competitiva supone realmente un quebranto y un freno para la actividad económica del país.

El Real Decreto Ley 1/2019 de 11 de enero de 2019 transfirió las competencias en materia de peajes y retribución del sistema gasista a la CNMC. El organismo regulador acaba de publicar el calendario de circulares de carácter normativo en materia de energía que incidirán directamente en el coste que abona por el gas el consumidor industrial. Por tanto, ante nosotros se abre un periodo –de ahora hasta fin de año– en el que el regulador tendrá que aprobar las siete circulares que conformarán un nuevo marco regulatorio del sistema gasista.

Esta normativa deberá normalizar, esperemos, por fin unos peajes que minan la competitividad de cientos de industrias españolas que son la base de nuestra economía, eminentemente exportadoras y que mantienen cientos de miles de empleos de calidad y estables. Esta futura normativa en manos de la CNMC puede ser clave para solucionar el diferencial existente entre nuestros peajes y los de otros países europeos con los que competimos, con lo que ello supondrá en la competitividad del país.

Desde nuestra organización hemos promovido la unión de diez asociaciones sectoriales gas-intensivas para visibilizar la expuesta grave situación de desventaja competitiva y solicitar a la CNMC la resolución del problema en el marco de la nueva normativa gasista compuesta de las aludidas siete circulares. A esta iniciativa se han unido Acogen, cogeneradores; Anfevi, vidrio; Anfecc, productores de fritas, esmaltes y colores cerámicos; Aspapel, fabricantes de pasta, papel y cartón; Aop, operadores de productos petrolíferos; Ascer, cerámicas; Confevicex, vidrio y cerámica; Feique, químicas; y Unesid, siderurgia. Las diez asociaciones trabajaremos conjuntamente para colaborar con la CNMC haciendo visible la importancia del coste del gas en la competitividad de todas nuestras actividades y colaborando con estudios e informes que los sectores tienen ya en marcha.

Por vecindad y como ejemplo, traigo a colación el buen ejemplo de Portugal, que el año pasado puso en marcha medidas para rebajar los costes del gas a sus industriales. La ERSE, equivalente portuguesa de nuestra CNMC, decidió bajar las tarifas de peajes en el país vecino desde el 1 de julio de 2018, reduciéndolas para alta presión en un -45,10%, y para media presión en un -16,3%. En el comunicado en el que la ERSE portuguesa hacía pública esta considerable rebaja, se subrayaba que la evolución de las tarifas entre 2018 y 2019 se inscribía en una tendencia a la baja consolidada en los últimos años, fruto de las opciones regulatorias que el regulador luso ha tomado, en particular las revisiones a la baja de las tasas de remuneración aplicadas a las infraestructuras o la mayor exigencia impuesta a los costos de explotación de las actividades reguladas a través de las metas de eficiencia, y también como resultado de factores coyunturales como el aumento de la demanda.

Estamos seguros del apoyo inquebrantable a la industria del Gobierno de España. Confiamos en que el regulador y todas las instituciones relacionadas con el sistema gasista van a trabajar para alcanzar el anhelado y necesario objetivo de lograr un gas competitivo para la industria. Con un gas competitivo, nuestra industria será más exportadora, tendrá más actividad y generará más empleo de calidad, aumentando así el peso de la industria en el PIB -algo que España necesita de forma prioritaria-, haciendo al país más fuerte y con mayor bienestar social.

 Verónica Rivière es Directora general de GasIndustrial

Fuente: Cinco Días