La banca tiene otra traba en su carrera de obstáculos particular: las reclamaciones por usura. La entidad más afectada es WiZink, especializada en créditos a través de tarjetas, que el viernes publicó sus resultados con una caída de su beneficio en el primer semestre del 28,8%, hasta 37,3 millones. El número de demandas por usura casi se cuadriplicó, al pasar de las 414 del mismo periodo de 2018 a las 1502.

La entidad, propiedad de la gestora de fondos de capital riesgo Värde, logró un margen de intereses –el beneficio que obtiene por el diferencial entre el precio al que el banco presta el dinero y al que lo obtiene– de 297,2 millones de euros, un 2% superior. Sin embargo, su margen en este epígrafe se redujo hasta el 17,4% desde el 18% de hace un año, debido a que su cartera crediticia aumentó más en Portugal, donde existe un límite máximo al cobro de intereses en los créditos con tarjetas de crédito, ahora del 16,1%). En España, la media es el 19,8% y en WiZink ronda el 24%.

La OPV se hace esperar

Desinversión. El objetivo de Värde es hacer caja con su inversión en WiZink, y la fórmula óptima es una OPV. Los bancos colocadores de los 515 millones en bonos que colocó hace un año, UBS y Goldman Sachs, son los que tienen más papeletas para hacerse con el mandato. En todo caso, antes tiene que clarificarse su modelo ante los tribunales de negocio y los mercados han de calmarse.

La entidad espera que el Supremo aclare si su modelo de negocio es válido. Desde 2018, WiZink ha recibido más de 2.501 reclamaciones que invocan una ley de usura de 1908. En esencia, esta norma se resume en que “será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquel leonino”.

El Supremo abrió la caja de los truenos en noviembre de 2015 con un fallo que obligó a anular una línea de crédito al 24,6%, por ser “más del doble del interés medio de los créditos”. Esto ha dado poder a los clientes, que están ganando mayoritariamente los juicios en primera instancia. “Los despachos de abogados especializados en casos masivos han lanzado campañas publicitarias para atraer a posibles reclamantes”, avisa WiZink en una presentación para sus bonistas. Se esperaba una resolución del Supremo para el tercer trimestre, pero finalmente fue retirada. Ahora, en el banco estiman que el alto tribunal acelerará una resolución con alguna de las sentencias recurridas.

La entidad, que ha fichado como consejero delegado a Miguel Ángel Rodríguez Sola, está siendo prudente con el problema de la usura, al apartar siempre el dinero de la indeminzación. En 2018 provisionó 17 millones, y solo en el primer semestre de este ejercicio la cuantía alcanzó los 25 millones.

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Fuente: Cinco Días