La toma de control del grupo de supermercados Dia por parte de Letterone, una vez cerrada la opa y alcanzado el acuerdo de refinanciación con los bancos, empieza a traducirse en las primeras medidas concretas.

Y estas han comenzado con la salida de algunas de las personas de confianza del anterior equipo gestor, que lideraba Borja de la Cierva, y que ocupaban cargos directivos.

Es el caso de María Miralles, reclutada en enero de Oliver Wyman para ser directora de transformación del grupo. Entre las funciones que ha desempeñado hasta ahora se encontraba la de establecer un nuevo modelo de relación con las franquicias, o la de liderar la renovación de las tiendas del grupo. Estos son dos puntos en los que Letterone ha puesto especial énfasis en su propio plan de negocio, que ahora se encargará de ejecutar Karl-Heinz Holland, el nuevo consejero delegado de Dia.

Pese a ostentar un cargo directivo, y formar parte del comité ejecutivo del grupo, Miralles mantenía su puesto como socia en Oliver Wyman.

No ha sido el único cambio, ya que la nueva dirección de Dia también ha decidido prescindir de su director de comunicación, Javier García de la Vega, que ocupaba el cargo desde finales del pasado mes de diciembre.

Entonces, y también durante el mes de enero, Dia acometió una renovación de sus puestos directivos, con la incorporación, entre otros, de Enrique Weickert como director financiero, procedente de OHL, o Pedro Barsanti como director ejecutivo de tecnologías de la información, procedente de Accenture, quienes mantienen, por ahora, sus puestos.

Por otra parte, la agencia de rating Standard & Poor’s ha decidido mantener la calificación crediticia de día en CCC con perspectiva negativa. Esta afirma en su informe que Dia todavía no ha alcanzado uan estructura de capital viable, en tanto que la ampliación de capital de 500 millones aún no se ha llevado a cabo. Letterone, fondo presidido por el magnate ruso Mijail Fridman, tiene de plazo hasta el 19 de julio para acometerla, como detalló en su acuerdo con los bancos acreedores.

Fuente: Cinco Días