Un tribunal de Seúl ha condenado a cinco años de prisión al número uno y heredero de la multinacional Samsung, Lee Jae-yong, declarado culpable de corrupción en el marco del caso de la «Rasputina». La fiscalía pide 12 años de prisión. Tras conocerse la noticias las acciones de Samsung, primer fabricante mundial de teléfonos móviles, han caído con fuerza en la Bolsa de Seúl.

El proceso judicial entorno a Lee ha generado gran expectación en el país asiático, donde los medios locales se refiere a él como «el juicio del siglo» por las repercusiones sobre el mayor conglomerado empresarial surcoreano y su posible influencia sobre la futura sentencia sobre la expresidenta Park Geun-hye, destituida a resultas de este caso.

Lee, de 49 años, permanece detenido desde mediados de febrero, cuando la fiscalía presentó cargos contra él por delitos cometidos presuntamente en el marco del caso «Rasputina» (que supuso la destitución y arresto de Park) y que habrían permitido a Samsung obtener un trato de favor por parte de las autoridades.

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El hombre que lidera de facto el grupo empresarial más importante del país asiático ha sido condenado por autorizar el desvío de 32,3 millones de euros a fundaciones bajo el control de Choi Soon-sil, conocida como la «Rasputina» por su amistad con la expresidenta Park. Los pagos se realizaron a cambio de que el fondo público de pensiones autorizara en 2015 una fusión de dos filiales de Samsung (una de las cuales estaba participada por el mencionado fondo), una operación que reforzó el control de Lee sobre el grupo.

Lee se hizo con las riendas de Samsung en 2014 después de que su padre, Lee Kun-hee, sufriera un infarto que lo dejó incapacitado.

Fuente: Cinco Días