El juego de salón favorito de Wall Street, adivinar quién reemplazará a Jamie Dimon en la cima de JPMorgan, ha comenzado de nuevo. La última reorganización de la dirección del megabanco estadounidense pone a la directora de finanzas, Ma­rianne Lake, en un nuevo papel, la gestión de los préstamos al consumo, mientras que la jefa de tarjetas de crédito, Jennifer Piepszak, toma la antigua posición de Lake. Es una señal poco sutil de que ambas están en la carrera por el puesto más alto. Sin embargo, pueden pasar muchas cosas en cuatro años.

Lake es una candidata sólida, sin duda. Lleva dos décadas trabajando en el banco, y se ha caracterizado por responder hábilmente a las preguntas de los inversores en su función más reciente, mientras reportaba al jefe.

Llegó al puesto de directora financiera en 2013 tras el escándalo de la llamada Ballena de Londres, en el que un trader de JPMorgan perdió 6.000 millones de dólares. En su nuevo puesto, Lake se ocupará de las tarjetas de crédito, las hipotecas y los créditos para automóviles.

Puede que se sobreestime el vacío en el currículum que supone la falta de experiencia en el manejo de una división importante del banco, pero su nuevo papel hará que se familiarice con una parte muy visible del banco, que tiene 470.000 millones de dólares en préstamos.

Además, el nombramiento coincide con la búsqueda por parte de Wells Fargo de un nuevo consejero delegado que sustituya al derrocado Tim Sloan. Lake es la única de los cuatro lugartenientes de Dimon de los que se ha revelado el sueldo que recibe menos que Sloan.

Esto no es la fumata blanca de la Casa Morgan, sin embargo. Por un lado, el campo está repleto. Está el expar y ahora jefe directo de Lake, el copresidente Gordon Smith; el jefe de banca de inversión, Daniel Pinto, y la directora de gestión patrimonial Mary Callahan Erdoes, todos ellos lo suficientemente jóvenes y experimentados como para ser líderes creíbles después de Dimon.

Además, la entidad financiera ya ha perdido a personas de alto rango durante la prolongada permanencia de Dimon en el cargo (lleva desde 2005). Piénsese en Jes Staley, que ahora dirige Barclays, o Bill Winters, que hace lo propio en Standard Chartered.

Además, cuanto más experiencia tenga Lake, más atractiva será para otras compañías, incluso para las que están más allá de Wall Street. Silicon Valley anhela personas con la experiencia práctica en préstamos al consumo que pronto tendrá de sobra.

Merodear esperando a que Dimon dé el paso –dijo el año pasado que podría quedarse cinco años más– es una posibilidad, y una de los más lucrativos. Ruth Porat, la exdirectora de finanzas de Morgan Stanley, que recibió un paquete salarial de 31 millones de dólares para unirse a la empresa matriz de Google, Alphabet, en 2015, es un recordatorio de que hay otras opciones.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Fuente: Cinco Días