En la campaña electoral que le llevó a la Casa Blanca, el candidato Donald Trump enarboló la bandera del proteccionismo comercial para tratar de devolver el empleo y la actividad que se había deslocalizado en las últimas décadas a otras naciones en busca de precios más baratos. Y puso en la diana a la economía china, a la que acusó de vender por debajo de precio de fabricación y hacer competencia desleal a los fabricantes nacionales. Trump amenazó con establecer un arancel general del 10% a las importaciones de bienes desde China para estimular la economía nacional. Este aviso, al igual que la construcción de un muro en México, cayó en saco roto. Hasta hoy. Trump ha hecho oficial esta mañana la imposición de un arancel del 30% a las importaciones estadounidenses de placas y células solares y otro, que oscila entre el 20% y el 50%, para las compras de lavadoras.

Las ventas de paneles solares a EE UU se gravarán con un arancel del 30% durante el primer año de la entrada en vigor de la medida. Este sobrecoste bajará al 25% en el segundo ejercicio, al 20% en el tercero y al 15% en el cuarto. El único producto que se libra, por ahora, de los aranceles son las células solares con una potencia inferior a 2,5 gigavatios. Esta medida es un golpe directo en la línea de flotación de los productores chinos, que colonizan la lista de los mayores fabricantes. Entre las grandes compañías se encuentran Jinko Solar, JA Solar o Risen Energy.

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El arancel que se aplicará a las lavadoras estará ligado al volumen de importaciones. Para las primeras 1,2 millones de unidades, el arancel quedará fijado en el 20% del precio en el primer año, en el 18% y en el 16% para los dos siguientes ejercicios. Por encima de ese umbral, el gravamen pasa a ser del 50% en el primer año, el 45% el segundo y el 40% para el tercer año. Esta medida también afecta directamente a dos de los mayores fabricantes del mundo (las coreanas LG y Samsung) y responde al litigio abierto entre el Ejecutivo estadounidense y ambos fabricantes desde 2013. En esa fecha la administración estadounidense, instada por la competidora estadounidense Whirpool, acusó en 2013 de llevar a cabo políticas ilegales de dumping (vender por debajo del precio de fabriación) al producir sus bienes en México y Corea del Sur a precios más bajos. Ambos fabricantes, lejos de transigir con las peticiones de Trump, optaron por deslocalizarse a China y más tarde a países como Vietnam y Tailandia.

«Este anuncio pone fin a casi una década de litigios y dará como resultado nuevos empleos en fábricas de Ohio, Kentucky, Carolina del Sur y Tennessee», declaró el presidente de Whirlpool, Jeff M. Fettig, tras conocerse la decisión del Gobierno de EEUU. «Es una victoria para los trabajadores y consumidores de EEUU», sentenció Fettig, en una frase que podría ser corroborada letra por letra por Donald Trump.

La respuesta desde China no se hizo esperar. «China espera que EE.UU. pueda dejar de abusar de sus remedios comerciales, acatar las reglas del comercio multilateral para jugar un papel positivo en la promoción de la economía mundial», afirmó en un comunicado Wang Hejun, responsable de la oficina de investigación del Ministerio de Comercio chino. Wang señaló que EE UU ha estado sobreprotegiendo algunos sectores en los últimos años y que esta última decisión «no solo daña la salud del desarrollo industrial, sino que exacerba la dificultad del ambiente comercial global. La recuperación económica global sigue siendo frágil, lo que requiere un esfuerzo conjunto y acciones de todos los países», reivindicó Wang.

Samsung Electronics, una de las firmas afectadas por el arancel a las lavadoras, apuntó que la decisión de EEUU es una gran pérdida para los consumidores y trabajadores estadounidenses. Este arancel es un impuesto sobre cada consumidor que quiera comprar una lavadora. «Todos pagarán más con menos alternativas», subrayó la firma surcoreana. Por su parte, el ministro de Comercio de Corea del Sur, Kim Hyun-Chong, denunció que la medida de EE UU viola las normas de la Organización Mundial de Comercio. “EE UU ha tomado decisiones políticas al margen de la ley. El Ejecutivo responderá de de forma energica para defender los intereses nacionales”, apunt´ço.

Fuente: Cinco Días