Es probable que los lectores veteranos recuerden el lanzamiento del Blu-Ray. Su capacidad de almacenamiento y su mayor resolución hacían de él un formato teóricamente mucho mejor que el DVD. Sin embargo, esas mejores características técnicas no fueron suficientes y no lograron que el público sustituyese el DVD por el Blu-Ray, a diferencia de lo que había sucedido pocos años antes con el VHS, que fue totalmente reemplazado por el nuevo formato audiovisual. Además, su puesta en el mercado coincidió en el tiempo con un enorme desarrollo de la piratería (en unos países más que en otros), con los comienzos de la descarga de contenidos audiovisuales y más tarde con la generalización del uso de la nube y de las plataformas de VOD, como Netflix o Amazon Prime.

Aunque, por supuesto, aún existe, el Blu-Ray no ha alcanzado (ni lo hará) el futuro esplendoroso que se le auguraba. No ha sido más que un pequeño hito, no excesivamente relevante, en el contexto de la revolución tecnológica constante en la que nos encontramos, habiendo siendo reemplazado en muy poco tiempo por tecnologías y equipos que tal vez no fueran mejores, pero sí llegaron en el momento justo. Ya se sabe que en estas cuestiones, tan malo es retrasarse como adelantarse demasiado.

A diferencia del Blu-Ray, el Ipad (y otras tablets similares) llegó y triunfó sin duda alguna. Parece que lleva toda la vida con nosotros, aunque su lanzamiento se produjo hace relativamente poco tiempo, en 2010, pero esa mezcla de teléfono inteligente y ordenador portátil forma parte de nuestras vidas casi como la televisión. Y da la impresión de que sus posibilidades siguen desarrollándose y que seguirán haciéndolo durante algunos años más.

¿Será Blockchain un nuevo Ipad o se quedará en una promesa como el Blu-Ray? En los últimos tiempos no para de hablarse de Blockchain. Aparentemente, podría ser la tecnología que lo cambiará todo, al menos en el ámbito financiero y de seguros, como apuntan algunos expertos en la materia. ¿Será así o su utilización quedará limitada al mundo de las criptomonedas? Por supuesto, no tenemos respuesta a esta pregunta, pero nuestra impresión es que la generalización del uso de la tecnología DLT («Distributed Ledger Technology», en la que se basa Blockchain), al menos en el sector financiero y/o asegurador, tendrá que materializarse en un espacio de tiempo más o menos breve antes de que empiecen a plantearse dudas sobre su aplicación práctica o surja otra tecnología que la sustituya.

Por supuesto, ya estamos viendo ejemplos concretos de las posibilidades que ofrece Blockchain en el ámbito asegurador. Posiblemente uno de los más paradigmáticos es Fizzy, una plataforma de seguro paramétrico lanzada por AXA que, básicamente, utiliza un Smart Contract integrado en una plataforma de Blockchain que emplea el protocolo Ethereum para cubrir el riesgo de retraso de un vuelo. De forma muy simple, Fizzy permite que, una vez comprobado que el vuelo se ha retrasado efectivamente, el Smart Contract se ejecuta de forma automática abonando la indemnización correspondiente al pasajero asegurado sin intervención del asegurador ni del propio asegurado.

Por otro lado, en mayo de 2018 la empresa de transporte y logística MAERSK comenzó a usar la plataforma Blockchain Insurwave para seguros marítimos (en principio, únicamente para seguro de cascos, pero con el objetivo de extender su uso a otras líneas de seguros). Insurwave utiliza la tecnología DLT para crear un registro digital de activos con muchísima más información de la manejada hasta la fecha, de forma que, en lugar de pagarse una prima anual en función del valor y el tonelaje de cada barco, con datos en tiempo real se puede fijar esa prima atendiendo a la utilización efectiva de la embarcación, a modo de un seguro «pay-as-you-use». Se espera que el uso de esta plataforma reduzca notablemente los costes de aseguramiento y también la burocracia y los gastos asociados al proceso de renovación de los seguros.

En cualquier caso, es difícil encontrar alguna voz autorizada que no sostenga que Blockchain ofrece unas posibilidades inmensas, en concreto para el sector asegurador, pero lo cierto es que, habiéndose anunciado hace años que su desarrollo e implementación masiva podría producirse en torno a 2017, a finales de 2018 seguimos esperando alguna manifestación tangible de esa generalización. La cadena de bloques parece tener un futuro prometedor, pero se corre el riesgo de que nos encontremos con una idea aparentemente fantástica que sigue sin demostrarlo de forma patente, de modo que, si no lo hace pronto, puede ser sustituida por otra u otras sin haber sido debidamente explotada.

Tal vez uno de los problemas que encuentra esta tecnología para su desarrollo es la falta de una regulación que establezca las normas de juego, pero sin imponer restricciones que impidan su evolución y hacer uso de esas posibilidades que antes mencionábamos.

Evidentemente, la tecnología DLT no es una cuestión nacional pero, ante la ausencia de organismos supranacionales que puedan regularla, varios Estados han comenzado a dar pasos decididos en ese sentido, bien regulando cuestiones concretas, como Francia con las Ofertas Iniciales de Moneda (criptomonedas) o «Initial Coin Offerings» (ICO), o bien estableciendo un marco general para esta tecnología, como Malta (que se autodenomina «la isla del Blockchain»). No parece que el legislador español esté pensando en ello en este momento, pero, al igual que sucede con otros instrumentos novedosos, como el sandbox regulatorio, estar en la punta de lanza de la regulación tecnológica puede ser una ventaja competitiva para España. ¿Cuál es el riesgo de lanzarse a ser los primeros? Parece que el mayor riesgo en este mundo que vivimos es quedarse atrás. ¿Qué hubiese sido del Blu-Ray de haberse lanzado al mercado cinco años antes?

Luis Alfonso Fernández Manzano es socio de Hogan Lovells.

Fuente: Cinco Dias.