El Banco Central Argentino pone límite a los dividendos de los bancos que operan en el país, entre los que se encuentran el Santander y el BBVA. De esta forma, ambos bancos españoles deberán pedir permiso a esta institución para embolsarse dividendos de sus filiales en el país austral desde este mismo viernes.

Se trata de una medida para intentar controlar la caída del peso argentino, que ha vivido este agosto el peor mes de su historia, con una caída del 26% en los últimos 30 días. Cotiza a 0,01 dólares por peso, mínimos históricos.

Esta es una de las últimas balas que gasta el Banco Central argentino para tratar de contener la sangría. Este mismo viernes llevó a cabo tres subastas de deuda en dólares por más de 300 millones y subió las tipos de interés de las Letras de Liquidez hasta el 85% anual.

Todo ello se produce en el día en que primero S&P y DBRS y Fitch después bajaron el rating del país hasta dejarlo en default selectivo y alertan del cierre de los mercado de capitales para el país. La situación motivó una reunión de urgencia del FMI, que le concedió un crédito de 57.000 millones de dólares.

Y este mismo viernes el país ha iniciado el proceso de reestructuración de su multimillonaria deuda. Anunció el miércoles que prorrogará los pagos en 6.300 millones de euros en deuda a corto plazo que está en manos de inversores institucionales. El país afrontaba vencimientos por 11.600 millones en papel a corto plazo en lo que queda de año vencimientos que apenas puede afrontar porque tiene el mercado cerrado.

Además, el Ejecutivo buscará vías para reestructurar de forma voluntaria otros 45.000 millones en deuda a largo plazo, anunció el ministro de Finanzas Hernán Lacunza. Lacunza también aspira a renegociar los pagos de los 40.000 millones que debe el país al FMI.

Fuente: Cinco Días